sábado, 2 de abril de 2016

Consejos de Moda para quienes aman a Dios

En Mateo 22:1-14 nos encontramos una enseñanza de Jesús sobre un Rey que planeó la boda de su hijo, invitó a varias personas y estos le rechazaron... El Rey se enoja con quienes invitó que no quisieron venir y envía a sus sirvientes a traer a todos aquellos que se encuentren por las calles para que se unan a tal celebración, en lugar de los invitados originales. Posterior a eso, ya en la fiesta, el Rey estaba conociendo a sus invitados y se encontró con uno que realmente le desagradó. La razón de su enojo era que no estaba vestido para la fiesta, y el Rey lo mandó a sacar fuera de la boda.

Quiero abordar varios puntos importantes sobre este tema:

1. Me parece muy bueno de parte del Rey que decida abrir las puertas de su palacio a la gente del pueblo. La fiesta estaba servida y está para todos.
2. El Rey decide venir y conocer a cada invitado. La relación con el Rey es un honor y él estaba decidido a acercase.
3. Ningún invitado de los nuevos tiene recursos como para vestirse para la boda en el palacio del Rey, sin embargo puedo imaginar su esfuerzo ante tal invitación.
4. El Rey se enoja con quien no andaba vestido para la boda, porque era evidente que nadie tenía los recursos para estar a la altura del Rey pero todos habían realizado su mejor esfuerzo.

La vida de todos aquellos que decimos amar a Jesús es la gran invitación a una boda de la que no somos dignos, sin embargo el más grande del universo decidió hacernos partícipes. La perfección de Dios es inigualable, por lo que NUNCA vamos a ser dignos de su presencia, sin embargo en Jesucristo obtenemos LA OPORTUNIDAD de restablecer nuestra relación con él, a pesar de nuestra imperfección.

¿Qué espera Dios de nosotros entonces? Que procuremos vestirnos de boda.
La perfección para estar delante del rey es inalcanzable, sin embargo el valora el esfuerzo de vivir nuestras vidas en santidad, luchando con nuestras tentaciones e imperfecciones cada día.

NO SE VALE decir que amo a Dios, y al mismo tiempo no esforzarme por vivir como él quiere que viva, si digo que amo a Jesús debo de luchar contra mi impulso humano para presentarme ante él lo mas digno posible.

Me preocupa llegar a la boda por una invitación del gran Rey y que me encuentre mal vestido porque me he excusado en mi naturaleza en lugar de prepararme para nuestro encuentro.



sábado, 26 de marzo de 2016

El día más oscuro de la historia -Sábado-

Hace unos cinco años escribí esta poesía sobre lo que para mi representa el sentimiento de algún discípulo el día después de que mataron su maestro.

La resurrección de Cristo representa toda mi esperanza, sin ella no podría! Acá les dejo el poema Sábado.

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¡Qué día más oscuro!
ayer por lo menos te vi
tenía la esperanza que te bajaras
y mostraras tu poder,
pero moriste aferrado al madero
¡Qué día más oscuro es hoy!

Te vi levantar muertos
y sanar imposibles ante mis ojos
alimentar a miles, desafiar a otros
orar con fervor entre los huertos.

¿Cómo describir el sentido
que le diste a mi entera existencia?
Corrí tus caminos encendido
por tus palabras libera penitencias.

Ahora me siento tan solo y perdido
sin oír tu voz pacificadora,
sin sentir tu abrazo calido
mis esperanzas viajan al olvido.

Estoy tan vacío sin mirarte,
¡No sé que hacer sin tus pasos!
¿A quién sigo ahora que no te tengo?
¿Qué palabras van a repetir mis labios?

¿Y mi eternidad?

Estaré condenado a vivir sin tu amor
en el eterno silencio de la soledad,
¿Ahora qué haré sin tu aprobación?
¡Quisiera morir sin que pueda pasar!

Tu amistad y cuidado perdí para siempre
cambié mi vida, pero ya no hay más...
Aunque recuerdo tus palabras me cuesta creerlas
que: "al tercer día resucitarás".

Solo espero que suceda
de no ser así no quiero vivir,
¡No podría!...
¡De verdad no podría vivir sin tí!

Solo espero que suceda... 


miércoles, 23 de marzo de 2016

¿Y Jesús cuando vuelve papá?

Hoy es el cumpleaños número cuatro de mi amada Amanda. Ella es mi hija menor y junto con Gimena (7 años) y Ana (mucho me han oído hablar de la más bella e inteligente mujer que existe) vivmos una aventura que se llama familia.

Hace unas cuantas horas estábamos discutiendo sobre la necesidad de esperar un paseo que nos tiene ansiosos, y bueno... en medio de esa discusión me sorprende un comentario que sensibilizó todo mi ser. Casi en modo de reclamo, mi pequeña de cuatro años dice:

¨¿Cuándo va a venir Jesús papá? Es que yo lo quiero ver, ¡Solo en el cielo se la pasa!¨

No tuve mucha capacidad de reacción, he de admitir, simplemente le dije: 

¨Uy ese Jesús, vamos a tener que pedirle más fuerte que regrese.¨

Este pequeño comentario de la cumpleañera me lleva al anhelo con el que todos debemos de vivir:


El Espíritu y la esposa dicen: «Ven». Que todos los que oyen esto, digan: «Ven». Todos los que tengan sed, vengan. Todo aquel que quiera, beba gratuitamente del agua de la vida.

Apocalipsis 22:17

Nuestros días deben de ser vividos de tal forma que cada segundo muestre a los demás el amor incondicional de Jesús, y al mismo tiempo anhelando su inevitable regreso.

Con confianza terminé diciéndole a Mandy: ¨No te preocupes, si de algo estoy seguro es de que Él va a volver¨... regresamos entonces a la discusión por las cosas que no son tan seguras, cómo nuestro paseo... 

Le pido a Dios para que nos llene de ese gran anhelo por su regreso.


Aquel que es el testigo fiel de todas esas cosas dice: «¡Sí, yo vengo pronto!».
¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!
Apocalipsis 22:20


lunes, 21 de marzo de 2016

Gracias Dios por decirle que NO a mi oración

Recuerdo que cuando tenía unos 19 años, y después de varios años de servicio en la iglesia oré a Dios con una petición que nunca me contestó.

Levanté la mirada al cielo y le dije: 
- Señor, quiero ser una persona común y corriente, una persona que te ame pero que se pueda dedicar a su trabajo solamente... en otras palabras, no quiero servirte dedicadamente.-

Después de eso intenté ser esa persona por al menos un año, hasta que él mismo me trajo por un fuego dentro de mi corazón que puedo ver descrito por el profeta Jeremías de manera perfecta:

¡Me sedujiste, Jehová,
y me dejé seducir!
¡Más fuerte fuiste que yo, y me venciste!
¡Cada día he sido escarnecido,
cada cual se burla de mí!
Cuantas veces hablo, doy voces, grito:
«¡Violencia y destrucción!»,
porque la palabra de Jehová
me ha sido para afrenta y escarnio cada día.
Por eso dije: «¡No me acordaré más de él
ni hablaré más en su nombre!»
No obstante, había en mi corazón
como un fuego ardiente metido en mis huesos.
Traté de resistirlo, pero no pude.


Jeremías 20:7-9

y a partir de allí no puedo concebir mi vida sin el servicio al Señor. Han habido momentos en los cuales he tenido ganas de dejarlo todo botado, pero indescriptiblemente una llama se enciende en mi corazón y me impulsa una y otra vez.

El fin de semana estuve compartiendo con líderes y pastores en nuestra cubre nacional de Especialidades Juveniles un taller que me sirvió demasiado hacerlo, porque cada palabra estaba dirigida hacia mí (casi que podría decir contra mí) y ver las fotografías y escuchar su comentarios que dicen: "acá con el Pastor", "pastor, fue de mucha bendición", etc, me recuerda que Dios me tiene donde estoy con un propósito claro...

Cuán alegre me pone saber que Dios dijo ¡NO! a mi oración.

Un abrazo en Cristo