Hoy es el cumpleaños número cuatro de mi amada Amanda. Ella es mi hija menor y junto con Gimena (7 años) y Ana (mucho me han oído hablar de la más bella e inteligente mujer que existe) vivmos una aventura que se llama familia.
¨¿Cuándo va a venir Jesús papá? Es que yo lo quiero ver, ¡Solo en el cielo se la pasa!¨
No tuve mucha capacidad de reacción, he de admitir, simplemente le dije:
¨Uy ese Jesús, vamos a tener que pedirle más fuerte que regrese.¨
Este pequeño comentario de la cumpleañera me lleva al anhelo con el que todos debemos de vivir:
El Espíritu y la esposa dicen: «Ven». Que todos los que oyen esto, digan: «Ven». Todos los que tengan sed, vengan. Todo aquel que quiera, beba gratuitamente del agua de la vida.
Apocalipsis 22:17
Nuestros días deben de ser vividos de tal forma que cada segundo muestre a los demás el amor incondicional de Jesús, y al mismo tiempo anhelando su inevitable regreso.
Con confianza terminé diciéndole a Mandy: ¨No te preocupes, si de algo estoy seguro es de que Él va a volver¨... regresamos entonces a la discusión por las cosas que no son tan seguras, cómo nuestro paseo...
Le pido a Dios para que nos llene de ese gran anhelo por su regreso.
Aquel que es el testigo fiel de todas esas cosas dice: «¡Sí, yo vengo pronto!».
¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!
Apocalipsis 22:20

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