sábado, 26 de marzo de 2016

El día más oscuro de la historia -Sábado-

Hace unos cinco años escribí esta poesía sobre lo que para mi representa el sentimiento de algún discípulo el día después de que mataron su maestro.

La resurrección de Cristo representa toda mi esperanza, sin ella no podría! Acá les dejo el poema Sábado.

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¡Qué día más oscuro!
ayer por lo menos te vi
tenía la esperanza que te bajaras
y mostraras tu poder,
pero moriste aferrado al madero
¡Qué día más oscuro es hoy!

Te vi levantar muertos
y sanar imposibles ante mis ojos
alimentar a miles, desafiar a otros
orar con fervor entre los huertos.

¿Cómo describir el sentido
que le diste a mi entera existencia?
Corrí tus caminos encendido
por tus palabras libera penitencias.

Ahora me siento tan solo y perdido
sin oír tu voz pacificadora,
sin sentir tu abrazo calido
mis esperanzas viajan al olvido.

Estoy tan vacío sin mirarte,
¡No sé que hacer sin tus pasos!
¿A quién sigo ahora que no te tengo?
¿Qué palabras van a repetir mis labios?

¿Y mi eternidad?

Estaré condenado a vivir sin tu amor
en el eterno silencio de la soledad,
¿Ahora qué haré sin tu aprobación?
¡Quisiera morir sin que pueda pasar!

Tu amistad y cuidado perdí para siempre
cambié mi vida, pero ya no hay más...
Aunque recuerdo tus palabras me cuesta creerlas
que: "al tercer día resucitarás".

Solo espero que suceda
de no ser así no quiero vivir,
¡No podría!...
¡De verdad no podría vivir sin tí!

Solo espero que suceda... 


miércoles, 23 de marzo de 2016

¿Y Jesús cuando vuelve papá?

Hoy es el cumpleaños número cuatro de mi amada Amanda. Ella es mi hija menor y junto con Gimena (7 años) y Ana (mucho me han oído hablar de la más bella e inteligente mujer que existe) vivmos una aventura que se llama familia.

Hace unas cuantas horas estábamos discutiendo sobre la necesidad de esperar un paseo que nos tiene ansiosos, y bueno... en medio de esa discusión me sorprende un comentario que sensibilizó todo mi ser. Casi en modo de reclamo, mi pequeña de cuatro años dice:

¨¿Cuándo va a venir Jesús papá? Es que yo lo quiero ver, ¡Solo en el cielo se la pasa!¨

No tuve mucha capacidad de reacción, he de admitir, simplemente le dije: 

¨Uy ese Jesús, vamos a tener que pedirle más fuerte que regrese.¨

Este pequeño comentario de la cumpleañera me lleva al anhelo con el que todos debemos de vivir:


El Espíritu y la esposa dicen: «Ven». Que todos los que oyen esto, digan: «Ven». Todos los que tengan sed, vengan. Todo aquel que quiera, beba gratuitamente del agua de la vida.

Apocalipsis 22:17

Nuestros días deben de ser vividos de tal forma que cada segundo muestre a los demás el amor incondicional de Jesús, y al mismo tiempo anhelando su inevitable regreso.

Con confianza terminé diciéndole a Mandy: ¨No te preocupes, si de algo estoy seguro es de que Él va a volver¨... regresamos entonces a la discusión por las cosas que no son tan seguras, cómo nuestro paseo... 

Le pido a Dios para que nos llene de ese gran anhelo por su regreso.


Aquel que es el testigo fiel de todas esas cosas dice: «¡Sí, yo vengo pronto!».
¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!
Apocalipsis 22:20


lunes, 21 de marzo de 2016

Gracias Dios por decirle que NO a mi oración

Recuerdo que cuando tenía unos 19 años, y después de varios años de servicio en la iglesia oré a Dios con una petición que nunca me contestó.

Levanté la mirada al cielo y le dije: 
- Señor, quiero ser una persona común y corriente, una persona que te ame pero que se pueda dedicar a su trabajo solamente... en otras palabras, no quiero servirte dedicadamente.-

Después de eso intenté ser esa persona por al menos un año, hasta que él mismo me trajo por un fuego dentro de mi corazón que puedo ver descrito por el profeta Jeremías de manera perfecta:

¡Me sedujiste, Jehová,
y me dejé seducir!
¡Más fuerte fuiste que yo, y me venciste!
¡Cada día he sido escarnecido,
cada cual se burla de mí!
Cuantas veces hablo, doy voces, grito:
«¡Violencia y destrucción!»,
porque la palabra de Jehová
me ha sido para afrenta y escarnio cada día.
Por eso dije: «¡No me acordaré más de él
ni hablaré más en su nombre!»
No obstante, había en mi corazón
como un fuego ardiente metido en mis huesos.
Traté de resistirlo, pero no pude.


Jeremías 20:7-9

y a partir de allí no puedo concebir mi vida sin el servicio al Señor. Han habido momentos en los cuales he tenido ganas de dejarlo todo botado, pero indescriptiblemente una llama se enciende en mi corazón y me impulsa una y otra vez.

El fin de semana estuve compartiendo con líderes y pastores en nuestra cubre nacional de Especialidades Juveniles un taller que me sirvió demasiado hacerlo, porque cada palabra estaba dirigida hacia mí (casi que podría decir contra mí) y ver las fotografías y escuchar su comentarios que dicen: "acá con el Pastor", "pastor, fue de mucha bendición", etc, me recuerda que Dios me tiene donde estoy con un propósito claro...

Cuán alegre me pone saber que Dios dijo ¡NO! a mi oración.

Un abrazo en Cristo